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Tenis28 Enero, 2026

Australian Open: La Física Brutal en la Cancha

Australian Open: La Física Brutal en la Cancha

Análisis por el equipo de YJ Deportes

El primer Grand Slam del año no es solo un torneo de tenis; es una prueba de supervivencia. Mientras que Wimbledon tiene la elegancia y Roland Garros la estrategia de la arcilla, el Australian Open tiene algo que ningún otro torneo posee en tal magnitud: un calor brutal e implacable.

En Melbourne, los termómetros tocan frecuentemente los 40°C, pero la temperatura en la pista dura, que absorbe y radia el calor, puede superar los 60°C. Jugar aquí no es solo golpear una pelota; es evitar el colapso.

El Horno de Melbourne

La fisiología de un tenista en Australia trabaja al límite. Durante un partido de cinco sets, un jugador puede perder entre 2 y 3 litros de líquido, y con ello, electrolitos vitales para la función muscular y cerebral.

"Es como jugar dentro de un sauna, pero corriendo de lado a lado durante cuatro horas."

La regla del "índice de estrés térmico" (Wet Bulb Globe Temperature) se ha vuelto tan protagonista como los jugadores. Cuando supera cierto umbral, se detienen los partidos en las pistas exteriores y se cierran los techos. Pero incluso con techo, la humedad convierte el estadio en una olla a presión.

Recuperación: La Batalla Invisible

La recuperación entre partidos es tan crítica como el juego mismo. Los baños de hielo, que mencionamos en nuestro artículo sobre recuperación de atletas, son obligatorios, no opcionales.

Sin una estrategia de hidratación y nutrición milimétrica, similar a la dieta de un atleta olímpico, el cuerpo simplemente se apaga. Los calambres no son mala suerte; son fallos del sistema por agotamiento.

¿El Grand Slam más difícil?

Físicamente, muchos expertos argumentan que sí. El US Open es húmedo, pero se juega de noche en sesiones principales. Australia te golpea con el sol del mediodía. Sobrevivir a Melbourne es, a menudo, más impresionante que levantar el trofeo.

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