El puesto de moda en el fútbol: Por qué todos los equipos buscan desesperadamente un carrilero

Por el equipo de YJ Deportes
Si has prestado atención a las transmisiones de los partidos de Champions League o de las ligas europeas últimamente, habrás escuchado a los analistas repetir una palabra una y otra vez: carrilero (o wingback en inglés).
Hace unos años, las posiciones defensivas eran muy sencillas: tenías defensas centrales que rechazaban balones y laterales que marcaban al extremo rival y rara vez pasaban de la mitad de la cancha. Pero el fútbol ha cambiado de forma radical. Hoy, la posición de lateral tradicional está en peligro de extinción, y los equipos están dispuestos a pagar fortunas absurdas en el mercado de fichajes por un buen carrilero. ¿Qué hace tan especial a este puesto y por qué es el más difícil de jugar de todo el deporte moderno?
¿Qué es exactamente un carrilero?
Para entenderlo de forma sencilla: el carrilero es un híbrido. Es la mezcla perfecta entre un lateral defensivo y un extremo de ataque.
En lugar de jugar en una línea de cuatro defensores, el carrilero suele aparecer en alineaciones que usan tres defensas centrales (como el clásico esquema 3-5-2 o 5-3-2). Al tener tres centrales protegiendo el centro del área, el carrilero tiene la libertad absoluta de adueñarse de toda la banda por sí solo. Él es el encargado de tapar las subidas del rival cuando no se tiene la pelota, y de correr hasta la línea de fondo para centrar o rematar a portería cuando su equipo ataca. Es, literalmente, un equipo de un solo hombre en su lado de la cancha.
La tortura física de correr la banda sin parar
No cualquiera puede ser carrilero. De hecho, es la posición que exige la mayor preparación física de todo el fútbol. Un carrilero promedio recorre entre 11 y 12 kilómetros por partido, pero la diferencia con un mediocampista central es la intensidad: el carrilero hace esa distancia a base de sprints repetidos a máxima velocidad.
Tiene que subir al ataque para dar apoyo, y si su equipo pierde la pelota, tiene que regresar corriendo 70 metros hacia atrás a toda velocidad para evitar que el rival los agarre desarmados. Si el carrilero se cansa o no tiene el aire suficiente para regresar, deja una avenida gigante para que los rivales ataquen. Por eso, jugadores con pulmones inagotables y velocidad explosiva como Achraf Hakimi o Alphonso Davies son tan valorados.
El puesto que decide los partidos de élite
En el fútbol moderno, los equipos suelen acumular muchos jugadores en el centro del campo para cerrar los espacios. La única forma de romper estas defensas cerradas es abriendo la cancha. Y ahí es donde el carrilero es letal.
Al atacar desde atrás y por sorpresa, los defensas rivales no saben a quién marcar: si el extremo los fija por dentro, el carrilero sube completamente libre por la banda. Si el carrilero tiene un buen centro, creará peligro constante en cada jugada. Es una posición de moda porque es la llave para abrir los candados tácticos de los entrenadores más defensivos. Así que la próxima vez que veas un partido, no sigas solo la pelota; mira al jugador que corre pegado a la línea lateral. Él es quien realmente está moviendo los hilos tácticos del encuentro.
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